lunes, 14 de enero de 2013

Azul.



Déjame que te diga qué pienso cuando nadie más lo hace. Qué siento cada vez que recuerdo o me paro a ver la nada de mis paredes. Se vuelve todo borroso, es una gran mancha indefinida con destellos blancos. Justo lo que fui yo un día para ti, algo borroso pero con ciertos puntos de luz. 

Misma forma distinta textura. Tú y yo.
 Él me dijo que tú y yo encajamos, estamos unidos por un lazo rojo, tenemos la misma silueta, y nuestra respiración se hace una… pero no tenemos el mismo color, porque yo soy azul, a veces azul oscuro casi negro, y tú cambias, eres indefinido.

Eso serás siempre para mí. Mi pronombre más verbo con un artículo indefinido como punto final. Que no se sitúa en ningún sitio y rompe con la forma del te quiero, lo convierte en… ya sabes, tú y yo, nada. 

Bonita palabra.

Que larga es tu ausencia. 


A veces pienso cual de los dos echa más de menos al otro, luego entiendo que, a la fuerza, debo ser yo, porque no existes, sólo estás en mi cabeza, o al menos es la idea de ti la única que perdura. Tú como tal, como eres, con tu esencia misma… hace demasiado tiempo que te fuiste. Aunque muchas veces me pregunto si alguna vez llegaste a estar realmente. 

Sé que está escrito a trompicones, pero eso somos cada uno. 
Piezas rotas de un puzzle incompleto.


:::Azul:::PerMíTeMEquEteDuDe.

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