domingo, 4 de mayo de 2008

Como TaNtos OtRoS






Era en esas noches de verano, cuando sentía que todo estaba perdido. Miraba desde la pequeña ventana de su habitación y no encontraba más que un cielo sin sol , ni luna ni estrellas...y una calle llena de personas que miraban al suelo incapaces de subir la cabeza.

Todo el mundo caminaba por la acera, si se le puede llamar así a ese camino de asfalto lleno de barro, sangre...las casas torcidas , con los tejados quemados, teñidos del negro provocado por el humo, niños pequeño al lado de las alcantarillas tratando de recuperar unas canicas que nunca volverían a ver algo más que deshechos.

Ese era su paisaje de verano, un escenario cubierto de miseria , con lágrimas a cada momento del día, si se podía llamar así a un tiempo en el que siempre era de noche, oscuridad...la luz que reinaba en esa tierra de nadie.

Y ahí estaba ella, con su camisón blanco, mirando por la ventana, escuchando su propia voz no decir nada, porque se había cansado de hablar y no entenderse. Agotada...de tantas caricias nunca dadas, y muestras de cariño invisibles. Encerrada tanto tiempo en esa habitación sin nadie más que ella, aburrida de ser su única compañía.

En la cumbre de su desesperación se tumbó en la cama, mirando al techo como tantas veces solía hacer, y se quedó largo rato con los ojos abiertos, sintiendo el dolor recorrer cada parte de su cuerpo.

Dolor por todas las palabras e ideas que rondaban su mente y nunca se materializaban, por estar rodeada de gente y seguir sintiéndose sola. Porque hubo un tiempo en que tenía a gente a su lado, pero no encajaba , no estaba del todo a gusto y termino ahí, mirando las paredes y suspirando. Dolor...porque simplemente las entrañas ardían por ser como era.

¿La puedes ver? ¿Te la puedes imaginar?
Mírala ahí tumbada en la cama, con los ojos abiertos como platos, vacíos , llenando su pozo interior de lágrimas y sueños rotos, de frustración ,consumiéndose por un veneno que sólo ella podía sentir y que había sido fabricado por personas que un día fueron amigos. Agarrando con rabia las sábanas, apretando los dientes con fuerza tratando de retener las lágrimas, dejarlas dentro...fingiendo ser fuerte aunque no lo era. Un pequeño ser luchando por sobrevivir en un mundo ajeno a ella.

¡QUE LA MIRES! Tú que nunca ves más allá de tus narices, por una vez abre los ojos y mira,
Como la arropa con su manto la agonía, y la camisa de locura se ciñe a ella sin intención de liberarla, como el aire desaparece de ese cuarto, y la rabia consume cualquier recuerdo dulce.
Ahora se pone en posición fetal, y se gira, mirando en vez del techo la pared, muerde la almohada, araña las sábanas con furia, y reprime de nuevo el llanto.

Así es como en definitiva pasa las noches, antes de que un sol invisible para ella de señal de que un nuevo día acontece. Antes de que la despierten para ir a clase, y dibuje una nueva sonrisa de pega, interpretando el papel que le ha tocado , atando la pena con grilletes para que nadie se de cuenta. Esperando a que pasen las horas para volver a su cuarto a no hacer nada e intentar dormir, retorcerse del dolor...

En definitiva como tantos otros...que jamás son oídos y quedan siempre en silencio.




(((Y eSquE duElE sER así)))

jueves, 1 de mayo de 2008

Prometió




Prometió quererla los días pares del mes de Enero,

desearla cada mes impar de Otoño e Invierno,

ignorarla cada 29 de Febrero,

y amarla ciegamente los días pares e impares de verano, primavera, otoño e invierno...
Le hizo esa promesa, un día de Julio cualquiera, con la luna reflejándose en los cristales de la ciegamente los días pares e impares de verano, primavera, otoño e invierno...


carretera...Habían sido amigos desde siempre, juntos a cualquier parte, borrando las penas en los brazos del otro, susurrándose al oído cuentos en los que se perdían horas y olvidaban todas las cosas malas del mundo. Ella era su apoyo, su compañera, su sostento...

Aquella mañana había decidido ir a un pequeño parque cerca del pueblo donde vivían. Pasear, hacer fotos y terminar tirados en el césped hablando o durmiendo. Juntos...eso era lo que importaba, que pasarían un día juntos.

Fue perfecto, risas...miradas cargadas de amor, una pasión escondida, palabras mudas, diciendo todo con los gestos, las caricias...


Al llegar la noche, decidieron volver, para evitar atascos.

Y como en esos cuentos tristes y fatídicos que tanto se oyen (pues están basados en la vida real), tuvieron un accidente, y ella salió disparada por la ventanilla. Duro un instante, a él le pareció todo tan irreal que tardo en reaccionar. Estaba viendo como sonreía y de pronto su cuerpo atravesó la ventana...y ahí la vió tirada en la carretera con cientos de cristales a su alrededor y cubierta de sangre.

Fue entonces, cuando se dió cuenta de que podía perderla y de lo mucho que eso dolería...

asi que mientras esperaba a la ambulancia, se acercó a ella y la susurro esas palabras...

"Te amaré ciegamente los días pares e impares de verano, primavera, otoño e invierno...cada segundo de cada minuto, en cualquier momento...pensaré en ti."

Cerró los ojos, se aferro a ella...

La ambulancia al fin llego, un poco tarde aunque la pudieron salvar . Estuvo en coma un mes y medio, no la dejó de visitar. Y un día sin más despertó..."Amnesia" eso dijo el doctor, no podía recordar nada, poco a poco iría acordándose de cosas, pero la recuperación sería lenta.

Eso le dijeron antes de entrar a verla.


Entró , y se quedó mirándola. Ella miraba con gesto asustadizo, desconfiando pues no reconocía nada de nadie, y siguió mirándole asi durante muchos meses...

Nunca recuperó la memoria, a día de hoy a pesar de que sigue con su familia y amigos no logra acordarse de como eran ellos antes de que todo ocurriese.


[Una noche]


-María...he venido a verte.

-Ah Hola Luis ^^ , ¿querías algo?.

-Nada saber como estabas hoy.

-Bien...

-Verás...tengo que contarte algo.

-Dime

-Carla, es una chica del trabajo, bueno es muy maja. Quiere salir conmigo, creo que la diré que si. Sólo quería que lo supieras.

-Oh enhorabuena, me alegro por ti.

-. . .

Luis se levantó, caminó hacia la puerta y desapareció dejando lágrimas caer.


Horas más tarde , medio dormida , medio despierta, María repetía una frase sin cesar.


"Prometo amarte ciegamente los días pares e impares de verano, primavera, otoño e invierno...cada segundo de cada minuto, en cualquier momento...pensaré en ti."


Y siempre susurra lo mismo...