martes, 30 de octubre de 2012

Frío




Dice que tiene los pies fríos y no hay forma de que entren en calor. Se mete en la cama y se tapa hasta el cuello. Parece un gusano de seda, sin moverse, arropada completamente.  Poco a poco va entrando en calor, pero los pies siguen helados. Es ese tipo de frío implacable, entra por la nariz y va bajando hasta helarte entera. Pero a ella le ha ido descendiendo y se ha quedado en sus pies. Parece que el frío ha decidido invernar así, en ella, y no tiene pensado irse. 

No recuerda en qué momento empezó a sentirlo, ni si estaba en la calle o ya en casa. Llegó sin previo aviso, como llegan las cosas importantes en la vida, sin que te des cuenta. Pero el frío la está molestando, ya apenas siente los pies. .. Podrían cortárselos y daría igual. 

Sigue arropada en la cama, pensando en todo y en nada, como de costumbre. Y pestañea de vez en cuando. Es incapaz de cerrar los ojos,  pues sabe que si lo hace todo se ampliará por mil, dejará de sentir calor y ya no podrá controlar nada. 


En eso consiste el juego, en controlar, tener bien atado todo y que no se te escape. Saber que máscaras usar en cada momento y con quién ponerse las transparentes o las opacas.  Es consciente de que hay gente que sabe leer entre líneas pero le da igual, precisamente quizá sea eso lo que quiere o lo que necesita, que alguien, entre todas las palabras entienda la verdad, la esencia. Pero que no se lo diga, ni le pregunte, sólo comprenda, en silencio…como esos recuerdos que ya se fueron y quedan así, apagados, en silencio, pero siendo igual de bonitos.

Ya entiende de donde viene el frío. Ha entrado por la ventana, con sigilo, como un ninja y ha aprovechado que ella estaba desprevenida cantando. Y mientras ella jugaba a ser feliz, porque es un juego, él se ha metido directamente por su boca, ha ido a la velocidad de la luz y se ha asentado en sus pies. Le sirve de recordatorio, es una forma de decirle: ríe, canta, juega, pero sabes que estoy aquí, que esa parte de ti sigue aquí, no se ha ido. 

Pero ahora que ella sabe por qué él está ahí para mantenerla despierta y tirando de orgullo puede ignorarle. Ese es otro juego, ignorar. Así la gente es más feliz, aunque solo es una campana de humo.

Bueno frío, aunque estés aquí, quiero que sepas que la cabeza la tengo caliente. 
Y al corazón aún no le puedes tocar. 

-Dime caos ¿qué quieres?
-Un poco de orden

:::SiEnte:::