miércoles, 6 de febrero de 2013

Lecciones.



Hoy vengo a darte lecciones de dolor, porque me siento sin sentirme. 

Vengo a contarte lo que pasa cuando alguien se queda con tus caretas, se las apropia y luego, desaparece. ¿Sabes qué pasa cuándo te hacen eso? 

Te dejan desprotegida. Te haces más transparente, aunque, inconscientemente proyectes una imagen de ti que no siempre es real. Y sin caretas, cuando has vivido toda la vida con ellas, no te queda más remedio que coger cemento y ladrillos para crear muros. 

Inmensos, altos…imposibles de traspasar. Porque es lo único que se te ocurre para evitar lo que hay al otro lado. Si no ves, si no te ven, no te alcanzan, no te pueden tocar, no pueden hacerte daño. Y es eso, básicamente, por lo que construyo mis muros.

Pero un día, se crea una grieta, una fisura mínima…y partiendo de ahí, date por perdida. Porque sin caretas y con heridas abiertas, ya no hay nada que hacer. Empieza la presión en el pecho. Es como si , las 24 horas del día, tuvieras a alguien sentado encima de ti , aplastándote, y cada vez que respiras te duele. 

Eso es dolor. 

Y cuando sientes que el corazón se te va a salir del pecho, cuando notas como vibra, como araña…y piensas ojalá venga alguien y me lo arranque… eso también es dolor.
Ahora imagina esa sensación durante días. El corazón latiendo a destiempo, pero golpeándote con fuerza. El alma en forma de garras rasgándolo, tocándolo como si fuera una guitarra…y tú mientras con los ojos como platos tratando de descubrir el por qué. Intentado acallarlo. Pero esta vez, no te deja, no lo puedes callar más.

Eso es dolor. 

Dolor porque es la primera vez, en años, que no sólo sabes lo rota que estás… sino que, encima, lo sientes. 

Y sentirlo, eso… ¿adivinas? 

Si, es dolor , mi dolor y es una puta pesadilla también.

Matizo porque dolor sentimos todos, pero cada uno de una manera distinta. 

No lo olvides.