miércoles, 30 de enero de 2013

Cobardes.

Él me enseñó a escribir te quiero en servilletas.
A amar incondicionalmente
A tener fe ciega, a darme de golpes, por él, y levantarme.
Me enseñó que podía arreglar a cualquiera, a costa de romperme yo en mil pedazos.
Con él escuché el sonido de todas mis risas, 
Y vi los distintos tipos de sonrisas que me salen.
Con él aprendí que hay quien sabe leer entre líneas
Quien te regala abrazos sin pedirlos.
Descubrí que podía volar solo para levantar a alguien…
Y entendí que su ausencia no la podían tapar mis caretas.
Yo con él perdí el miedo, me quité todas mis máscaras…
Me dejo sin armas, sin coraza
Para luego irse.
Pague una deuda que no llevaba mi nombre, por él.
Así que si alguna vez piensas que sólo tu dolor es válido, que es el único que existe
Que los demás nunca lo hemos sentido…
Espero que leas esto y entiendas que como a ti, nos han roto a muchos más.
Que yo también he llorado por dentro
Y me he partido del dolor
Si alguna vez piensas que nadie te entiende, espero que des con esto, y comprendas que a muchos también nos dejaron sin nada y por eso nos resulta tan difícil no huir.
Que soy la primera en echar el vuelo, en vez de salir corriendo, pero siempre encuentros motivos para aterrizar…porque entiendo, que nadie tiene la culpa, que las heridas de ayer no me las ha hecho quien no conozco.
Porque en el fondo, me digo, que merece la pena luchar.
Y recuerda que todos somos pedazos.

Él me enseño que un hasta luego es sólo un adiós disfrazado.
Un juego de cobardes.

Hoy acabo de entender…
que somos dos los cobardes. 

:::HistoriasDeTodos:::

miércoles, 16 de enero de 2013

La excelencia de los cobardes.


Él me sabe a poesía congelada y ella a dos versos calentados al trasluz.

Él tiene los ojos cerrados pero siempre lleva puesta una sonrisa, de oreja a oreja. Ella en cambio es todo ojos, aunque a veces no vean.

Ella se ríe a carcajada limpia de las desgracias, él nunca se sobrepone a ellas. Ella tararea, canta y baila sin fijarse en los ritmos. Él lleva el ritmo y los tiempos inyectados en vena.


Él y ella.

Él es un soplo de aire frío en pleno invierno, solo es intenso cuando hiela. Ella, en cambio, es intensidad hecha materia. 

Podría decirles a él y ella que son dos caras de la misma moneda y sonreirían pensando que, al menos así, estarían juntos. Pero al ser caras opuestas y, a pesar de formar parte de lo mismo, ese nosotros inmenso, seguirían sin verse la cara. 

No les queda más remedio que seguir con su juego, un tira y afloja constante, el permanente quiero y no puedo. 

La excelencia de los cobardes. 
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[...Quiéreme si te atreves...]

lunes, 14 de enero de 2013

Azul.



Déjame que te diga qué pienso cuando nadie más lo hace. Qué siento cada vez que recuerdo o me paro a ver la nada de mis paredes. Se vuelve todo borroso, es una gran mancha indefinida con destellos blancos. Justo lo que fui yo un día para ti, algo borroso pero con ciertos puntos de luz. 

Misma forma distinta textura. Tú y yo.
 Él me dijo que tú y yo encajamos, estamos unidos por un lazo rojo, tenemos la misma silueta, y nuestra respiración se hace una… pero no tenemos el mismo color, porque yo soy azul, a veces azul oscuro casi negro, y tú cambias, eres indefinido.

Eso serás siempre para mí. Mi pronombre más verbo con un artículo indefinido como punto final. Que no se sitúa en ningún sitio y rompe con la forma del te quiero, lo convierte en… ya sabes, tú y yo, nada. 

Bonita palabra.

Que larga es tu ausencia. 


A veces pienso cual de los dos echa más de menos al otro, luego entiendo que, a la fuerza, debo ser yo, porque no existes, sólo estás en mi cabeza, o al menos es la idea de ti la única que perdura. Tú como tal, como eres, con tu esencia misma… hace demasiado tiempo que te fuiste. Aunque muchas veces me pregunto si alguna vez llegaste a estar realmente. 

Sé que está escrito a trompicones, pero eso somos cada uno. 
Piezas rotas de un puzzle incompleto.


:::Azul:::PerMíTeMEquEteDuDe.