miércoles, 14 de abril de 2010

Viendo.


Dejo los ojos al descubierto, no hay careta posible que pueda con ellos. SImplemente se ven. Y lo odio. Desearía poder tener un pañuelo negro, cubrirlos y jugar a la gallinita ciega.

Oh! espera...eso es justo lo que estoy haciendo. Dando palos de ciego, encerrada en el mismo callejón todo el tiempo. Se me ha antojado que es justo ese camino el que debo seguir.

Pobre idiota apaleada, dirán, y yo como siempre, me callaré. No porque no tenga nada que decir, sino porque es inútil mediar palabra. ¿Para qué? si la gente se hace sus ideas y no da opción a más, si nadie deja explicar nada, y todo se basa en señalar con el dedo y juzgar.

Júzgame cuanto quieras, el resto también, decir que me enfado porque tenéis razón, o porque no quiero ver las cosas. Seguís sin tener ni idea.

Me enfado porque no dejáis hablar, porque os limitáis a oír y no escuchar, porque das opinión sin ser preguntados, porque pedís a gritos que me abra y deje de callar, y justo cuando lo hago giráis la espalda y aquí nadie a dicho nada...Pero luego soy yo la que se aisla, la de las distancias.

Siempre ha sido así y,sinceramente, me da igual si no cambia.
Yo decido, para bien o para mal, y si me equivoco, asunto mío, sólo trato de serme fiel. Cosa que, sabríais, si me dejaseis explicar...
Pero ya no tengo ganas de decir A o B, ni de justificarme, no tengo porque hacerlo.
¿Acaso lo hacéis alguno?. Cada cual con su vida, barriendo para su lado, sin pensar en nadie más...

Si no se entiende, no es mi problema.
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Me voy con mi máscara a otra parte, en algún lugar, mal que me pese al principio, hay alguién que de vez en cuando olvida la careta y mira sólo los ojos.
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Perdona,¿cuánto tiempo llevas aquí?.

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